Las cataratas. Según la Organización Mundial de la Salud, afectan a unos ¡20 millones de personas en todo el mundo!
La catarata es una región empañada u opaca en el cristalino, el cual normalmente es transparente.
El cristalino se encuentra detrás de la parte coloreada del ojo, que se llama iris. Consta de tres partes: la cápsula, la corteza y el núcleo. La cápsula es la membrana externa que envuelve a la corteza, la cual, a su vez, rodea al centro del cristalino, es decir, su núcleo. Es parecido a un M&M de cacahuete, donde la costra de color es la cápsula, el chocolate es la corteza y el cacahuete es el núcleo.
Así como hay tres regiones del cristalino, hay también tres tipos de cataratas.
La opacidad más común se produce en el núcleo. Esta catarata se da típicamente en gente mayor. El cristalino va haciéndose cada vez más opaco con la edad. Cuando el área opaca aumenta, impide que los rayos de luz pasen a través del cristalino y se enfoquen hacia la retina, que es la membrana fotosensible que hay en la parte trasera del ojo. Normalmente la persona experimenta visión borrosa, deslumbramiento, aumento de la miopía y distorsión de las imágenes que ve cada ojo. Cuantos más años vivimos, más posibilidades tenemos de desarrollar cataratas. Más del 60% de las personas cuya agudeza visual es menor de 20/400 (definición de ceguera de la OMS), tiene cataratas relacionadas con la edad.
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Dado que fijamos la vista sobre objetos que se encuentran a diferentes distancias, necesitamos hacer un ajuste para poder verlos todos claramente. El cristalino puede estirarse y encogerse para hacer este ajuste y permitirnos ver. A veces, incluso cuando el cristalino no tiene catarata, los objetos muy cercanos o muy lejanos se pueden ver borrosos. En este caso, el oftalmólogo prescribe el uso de gafas para ayudar a corregir el problema. Las gafas tienen una lente similar al cristalino de los ojos, con la diferencia de que es de plástico y no puede sufrir cambios.
En principio debo hacer referencia a otros dos tipos de cataratas. También puede darse la catarata cortical, que afecta a la corteza del cristalino, (recordemos, la parte de chocolate del M&M). Estas opacidades se generan en los bordes externos del cristalino y se asemejan a los radios de una bicicleta en forma de cuña. Cuando se extienden poco a poco hacia el centro del cristalino, interfieren en el camino de la luz y afectan de forma significativa a la visión tanto de cerca como de lejos. Los enfermos de diabetes tienden a desarrollar este tipo de catarata.
Finalmente, las cataratas subcapsulares empiezan a desarrollarse como pequeñas opacidades en la parte de atrás del cristalino. También están relacionadas con la diabetes. Empiezan a afectar a la visión cuando crecen de una forma considerable. A veces, cuando los pacientes tienen que usar corticosteroides en forma de gotas de ojos para tratar una inflamación, el principio activo de estas gotas puede hacer que las proteínas se vuelvan opacas.
Así es. Se conocen otras causas de las cataratas. Aunque la edad es un factor significativo, también pueden causarlas las lesiones, por ejemplo cuando alguien se da sin querer un golpe en el ojo. Las cataratas también pueden ser de nacimiento o se pueden adquirir por exposición a los nocivos rayos del sol, o a ciertos productos químicos.
Bueno, las cataratas post-traumáticas son provocadas por golpes en el ojo. Que algo se te meta en el ojo es una experiencia terrible. En estos casos, la catarata se forma en la parte de atrás de la corteza y conlleva una pérdida progresiva de la visión. Cuando un objeto afilado se clava en el ojo y entra en contacto con la cápsula del cristalino, éste se vuelve totalmente opaco, bien inmediatamente o bien un tiempo más tarde.
Las cataratas congénitas, las que se tienen ya al nacer, ocurren especialmente cuando la mamá tiene alguna infección como la rubéola o cuando otros miembros de la familia también padecen de cataratas, y el bebé las hereda por genética.
El entorno desempeña un papel esencial en la formación de las cataratas. El cristalino está compuesto por una sustancia proteínica, configurada de tal manera que resulta completamente transparente. Resulta necesario que esta proteína sea transparente para que podamos ver a través de ella. El sol emite unos rayos de luz de alta energía, llamados rayos ultravioletas, que hacen que la proteína del cristalino deje de ser transparente. Asimismo, algunos productos químicos del medio ambiente pueden atravesar las capas externas del ojo y llegar a afectar a esas proteínas del cristalino, haciendo a su vez que se vuelvan opacas. A estos tipos de cataratas se les llama cataratas "inducidas".
La dieta puede tener algo que ver con las cataratas. No hay demasiada información en cuanto a qué relación hay entre una y otras, pero las deficiencias vitamínicas, por ejemplo, pueden contribuir a la formación de cataratas.
Esto no es así. Podemos y debemos hacer algo. La ceguera por cataratas es tratable. El ojo recobra la vista mediante una operación que elimina la opacidad del cristalino. ¡Pero más importante es saber que se pueden prevenir las cataratas inducidas por factores ambientales!
Bueno, parte de la respuesta está en el hecho de que las técnicas modernas de tratamiento se aplican con mucha frecuencia en los países desarrollados, allí donde los pacientes pueden permitirse la operación. Por ejemplo, sólo el gobierno de los Estados Unidos se gasta 3.400 millones de dólares en aproximadamente 1.350.000 operaciones al año.
Así es, pero las cosas son peores en los países en desarrollo. En ellos no se tiene por lo general acceso directo a un oftalmólogo, y las cataratas suelen progresar hasta el grado de "catarata total", donde la pupila tiene un brillo blanquecino, en lugar de ser negra. Llegados a este extremo, el enfermo apenas llega a percibir los movimientos de las manos o a distinguir la luz de la oscuridad. Los pacientes de este tipo son incapaces de acudir a una revisión médica sin ayuda ajena, y por lo general ya llevan bastante tiempo sumidos en la ceguera antes de podérsela hacer. En resumidas cuentas, estas personas están totalmente ciegas y necesitan de nuestra ayuda.
Pues sin embargo, tengo grandes esperanzas. Permíteme que te relate una historia que, a mí, me lleva a pensar que es posible ayudar a cuantos padecen en el mundo de una ceguera, por fortuna, curable.
Se trata de una mujer, Nilima, de muy avanzada edad, que vive con su hijo y su nuera en una choza, consistente en una sola habitación, en una remota meseta tibetana. Desde hace cinco años es incapaz de ir al trabajo para ayudar a su familia. Está ciega de los dos ojos. Hace diez años, tuvo que irse a vivir con su hijo porque no podía cuidar de sí misma. Ir al mercado a por provisiones era tanto como volver agotada y magullada. Los pasos de montaña se le tornaron traicioneros y, lo que en tiempos fue una caminata de una hora hasta el valle colindante, le llevaba ahora un día entero de andar casi a rastras para evitar unos obstáculos que surgían de todas partes. En una ocasión, se quemó los dedos por calcular mal la distancia al fuego, y desde entonces tuvo que dejar de ayudar en la cocina. Su pobre vista, cada vez más deteriorada, le producía mareos y confusión. Finalmente, se vio reducida a permanecer en una esquina de la habitación con la triste esperanza de no entorpecer el normal desarrollo de la ajetreada labor diaria. Le tenían que dar de comer y guiarla para salir de la habitación, siempre confiando en su hijo o en su nuera y sus dos hijos. En las regiones montañosas, la labor de cada miembro de la familia es esencial en aras a la supervivencia de la misma, por ello nadie podía ayudar a Nilima durante el día. Nadie en el pueblo conoce el nombre de este tipo de ceguera ni ha oído hablar en su vida de una posible cura, pero la padecen al menos otras cien personas, entre niños y adultos, en una población de trescientas almas.
Sí, así es. Pero Nilima aún no lo sabe. Además, ¿qué remedio se les puede dar en un pueblo tan remoto? Prosigamos con la historia: hará cosa de un mes, el asistente de un médico itinerante fue a la aldea y pidió a los vecinos que llevaran a su presencia a todos sus familiares enfermos, a los que se habían quedado ciegos. El nieto mayor de Nilima llegó del trabajo y ayudó a su abuela a llegar a la puerta para que la examinara el recién llegado asistente. Allí mismo, le examinó el ojo a la luz de una linterna y dictaminó que un nuevo tipo de operación la podía redimir del mundo de oscuridad en el que estaba atrapada. El asistente vio el denso blanco marfileño de su cristalino y dijo que un cirujano podía eliminar esa capa, dura como la piedra, que le bloqueaba la vista. Le dijo que la vieja escuela, compartida con la aldea vecina, había sido habilitada como quirófano para que los cirujanos llevaran a cabo su labor. La familia inmediatamente decidió comprobar si este procedimiento podía ayudar a Nilima. Su hijo la llevó a cuestas al lugar de la operación.
Tras un día de camino, todos los pacientes estaban reunidos en la escuela y se disponían a pasar la noche. Tuvieron que llevar sus propias sábanas ya que no había acomodo alguno. Mientras Nilima y los demás aldeanos esperaban ansiosos la llegada de los médicos que habían de hacer los esperados milagros, el asistente les pidió que le contaran la evolución de su ceguera. La mayoría de la gente de la región decía que llevaban ciegos más de tres años. Algunos contaron que se habían quedado ciegos de golpe, literalmente, en un desgraciado accidente al reparar un puente sobre el turbulento río: se habían precipitado sobre las inestables rocas golpeándose los ojos durante la caída. Nadie disponía de gafas de sol y llevaban sombreros de ala sólo en ocasiones especiales. Hay que resaltar que la esperanza de vida de un ciego es de menos de la mitad de la de una persona vidente. Y en las regiones montañosas se reduce a menos de tres años si el enfermo se ve condenado a malvivir solo.

Arribaron los esperados médicos a la mañana siguiente después de haber marchado por caminos y senderos desde un centro regional de oftalmología. Prepararon a Nilima para la operación aplicándole tintura de yodo alrededor del ojo izquierdo. Asimismo le cortaron las pestañas para evitar infecciones postoperatorias. La misma operación se había de repetir al día siguiente en el ojo derecho. Le anestesiaron el ojo y le aplicaron gotas para dilatar la pupila y estabilizar la presión del ojo, de manera que el proceso discurriese sin problemas. El cirujano se ayudó de un microscopio para llevar a cabo la delicada operación. A continuación realizó una incisión en la intersección de la córnea y la esclerótica….
La córnea es la parte clara del ojo que se encuentra en la zona delantera del mismo, y la esclerótica es una capa externa y consistente que lo rodea.
Después del corte inicial en la intersección de la córnea y la esclerótica, el cirujano realizó un corte circular en la parte anterior, o sea frontal, de la cápsula. A continuación extrajo el cristalino cataratoso de esta misma cápsula, como quien extrae el cacahuete de la costra coloreada de un M&M. El último paso de la operación consiste en insertar una lente intraocular, transparente y de plástico dentro de la cápsula. A partir de entonces, la nueva lente actuará como un cristalino sano y enfocará la luz adecuadamente hacia la parte trasera del ojo. La operación duró unos siete minutos. En cuestión de siete u ocho horas más, los cirujanos operaron a todos los vecinos de Nilima. Al finalizar cada una de las operaciones, se le colocó a cada paciente un parche en el ojo y se le mandó a esperar a la sección postoperatoria de la escuela.

No, no tendrían por qué esperar, pero los parches son importantes para permitir que el ojo empiece a sanar. Después de todo, se ha realizado una incisión… En nuestro caso, el siguiente amanecer lo fue de un día gozoso para Nilima. A medida que los cirujanos iban retirando los parches, pacientes y familiares fueron testigos del milagroso poder de la cirugía. Nilima vio a su familia por primera vez en cinco años. ¡Otro paciente vio el azul del cielo por primera vez desde que contrajo cataratas de niño!
Sí, la base de la operación es la misma. Las condiciones son un poco diferentes. En lugar de un quirófano y un gran equipamiento, como ocurre en los Estados Unidos, los médicos de allá pueden usar microscopios portátiles en locales cuidadosamente desinfectados, como lo fue el aula de nuestra escuela. Fueron los doctores Geoffrey Tabin y Sanduk Ruit quienes desarrollaron la precisa técnica que curó a Nilima. La llaman extracción de cataratas extracapsular de alto volumen con implante de lentes intraoculares y se la enseñan a los médicos locales en sus bases de trabajo del Himalaya. Su objetivo es el de eliminar la rémora de cegueras curables en esta región. El proyecto es parte de la iniciativa Visión 2020.
Sí, este procedimiento para el tratamiento de las cataratas en lugares remotos ha resultado tremendamente efectivo en multitud de ocasiones. Después de la operación del segundo ojo, se instruye cuidadosamente a los pacientes acerca de cómo deben cuidarse los ojos mientras sanan las incisiones. En cuestión de una semana, si todo ha ido bien, serán capaces de desempeñar su correspondiente labor dentro de la comunidad.
Por ejemplo, Nilima salió de la escuela, toda orgullosa, por su propio pie. Y llevó a casa gafas de sol para que toda la familia se protegiera de los penetrantes rayos solares, que resultan tan dañinos.